Necesitamos volver a encontrarnos. Tejer vínculos y afectos. Escuchar antes de explicar. Disputar sentidos sin despreciar a quienes todavía no comparten los nuestros. Recuperar el territorio, el cuerpo, la comunidad, la espiritualidad, el deseo, la autonomía, la capacidad de decidir y la alegría de crear juntos.