Una teoría conspirativa judeófoba formulada y difundida por la ultraderecha argentina a comienzos de la década de 1970, luego adoptada por sectores militares y por las dictaduras del Cono Sur, y hoy reciclada para fabricar un enemigo interno y ocultar a los responsables reales del saqueo territorial. Frente a esta operación, los datos no son un detalle: son una herramienta política imprescindible.