El «facho pobre» es el ciudadano o ciudadana desencantado, con trabajos de mala calidad, con jornadas extenuantes y sueldos precarios, que vive en entornos degradados, que ya no confía en las instituciones de la democracia. Su voto no es ideológico, sino emocional: más como un castigo a los partidos democráticos llamados tradicionales. El «facho pobre» siente que los derechos ampliados de toda índole no lo incluyen, y que el sistema de democracia ha olvidado su promesa de bienestar.