Camila Arriagada, desde Penco-Lirquén, describe una catástrofe “descontrolada”: evacuaciones masivas, poblaciones quemadas, sin luz ni agua. Cuestiona la tardía ayuda oficial y exige superar el modelo forestal desregulado, señalado como riesgo constante. Su relato une la emergencia inmediata con una crítica al abandono histórico del territorio.