La estrategia definida por Trump para su período de gobierno es muy agresiva, pero consistente con su apreciación del nuevo mundo que se está configurando en un formato multipolar, así como la dura competencia que tiene con nuevos actores estratégicos y las debilidades de su poder. Es por eso que ha entendido que la forma de enfrentarse a estos desafíos parte por asegurar su base estratégica de sustentación, el territorio americano, para asegurar su retaguardia y desde aquí desplegar el conjunto de su poder.