La exmandataria y el rector de la Universidad Diego Portales se encontraron en el lanzamiento del libro póstumo de Patricio Aylwin: La experiencia política de la Unidad Popular (1970-1973).
La reivindicación de Pinochet por la Concertación fue aún mayor en el ámbito económico. Es decir, en la aceptación que hicieron sus gobiernos de las estructuras económicas y sociales heredadas de la dictadura que respondían a un neoliberalismo extremo y a los intereses de los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales.
En 1993 fue nombrada por el presidente Patricio Aylwin como directora de la Dibam, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo. Estuvo al frente de la institución hasta el año 2000.
Ni en la lejana política de los acuerdo de Aylwin–Allamand, ni en el romance de Lagos–Longueira, ni en el bacheletismo-aliancista de Lavín, se había producido tal sincronía política en torno a un programa contrarrevolucionario.
En el futuro previsible, cualquiera sea el desenlace de este “proceso constituyente”, el modelo económico-social neoliberal impuesto por la dictadura seguirá vigente.
El paso de Elizalde a la Segpres explicita el hecho, por todos sabidos ya a esta altura: que el Gobierno y el parlamento funcionaron siempre como dos plataformas clave para urdir el golpe civil y parlamentario en curso. De otra manera, no se explicaría el paso del Boric-Allende del discurso del triunfo electoral al Boric-Aylwin de la inauguración de la estatua post-plebiscito.
La figura de Aylwin, homenajeado con una estatua en la Plaza de la Ciudadanía, no logró consolidar una imagen de apoyo transversal, especialmente luego de que mostrara una visión favorable al Golpe de Estado efectuado en 1973 y ser uno de los opositores más destacados de la Unidad Popular (UP).
Personal de Bomberos concurrió al lugar alertado por la presencia de humo dentro del recinto. Una vez allí, descubrieron que todas las habitaciones habían sido registradas y las joyas del fallecido exmandatario habían desaparecido.