En 2010, los universitarios eran 16% de la fuerza de trabajo; en 2024, 26,5%. Chile hizo bien en abrir la educación superior, pero la economía no creó empleos calificados al mismo ritmo. Y el costo lo pagan los jóvenes: estudian cinco o siete años, se endeudan y después pasan cerca de nueve meses buscando trabajo, según el INE en 2025. Muchos terminan en empleos que no usan su formación, o manejando un auto por aplicación.