"Esa conferencia de prensa no se trataba solo de Venezuela. Se trataba de si el imperio puede volver a decir lo que no dice, si puede reivindicar abiertamente el derecho a gobernar otras naciones y esperar que el mundo se encoja de hombros. Si esto se mantiene, la lección es brutal e innegable: la soberanía es condicional, los recursos están ahí para que Estados Unidos los tome, y la democracia sólo existe por consentimiento imperial".