La Fiscalía de Milán abrió una investigación por las denuncias sobre ciudadanos italianos que habrían viajado a Bosnia-Herzegovina en "safaris de francotiradores" durante la guerra a principios de la década de 1990. Según los antecedentes, los hechos se describen como una "cacería humana" llevada a cabo por "personas muy ricas", varias vinculadas con la ultraderecha, con una gran afición por las armas y dispuestas a matar por placer.