Punta Peuco no es una cárcel cualquiera. Es ese extraño artefacto penitenciario donde la vejez parece más digna, las camas más cómodas y el concepto de castigo bastante más amable que en el resto del sistema carcelario chileno. Allí cumplen condena muchos de los hombres que dirigieron o ejecutaron la maquinaria represiva de la dictadura de Augusto Pinochet: agentes de la DINA, de la CNI, militares condenados por secuestros, torturas, desapariciones forzadas.