Las niñas bajo los escombros no confirman la superioridad moral de nadie. Desmontan la ficción de que la guerra puede ser pedagógica. Y la historia sigue: hoy son las mujeres iraníes; ayer fueron otras; mañana serán otras más. El guion cambia de escenario, pero mantiene la estructura: libertad para disciplinar, democracia para negociar recursos, feminismo para legitimar lo que contradice.