La cumbre Democracia Siempre, celebrada en Santiago, es un hito fundamental. Tiene un mensaje claro: la defensa de la democracia debe ser organizada, transversal y global. Frente a una derecha radical que se articula sin fronteras, las fuerzas democráticas no pueden actuar de manera dispersa o reactiva. Se requiere una nueva arquitectura de cooperación que defienda las instituciones, promueva políticas públicas robustas, y garantice la justicia social y ambiental como pilares del desarrollo.