"La crítica más dolorosa desde la perspectiva de los derechos humanos y la fe, está en que mientras los sectores de la Iglesia agrupados en el espíritu y la idea de la Vicaría de la Solidaridad lucharon por la verdad y la justicia total, Aylwin propuso una fórmula que, en la práctica, significó impunidad. Sacrificó la justicia".