Se trata de registros escritos y audiovisuales de más de 40 países, el que fue recolectado por la División de DDHH de la Cancillería, con el apoyo de las embajadas de Chile en el exterior y del Archivo General Histórico. "En esos años no era fácil ejercer el periodismo. La prisión, la ejecución o la desaparición eran el castigo por enfrentar al régimen. Existió prensa clandestina y, a los medios que más adelante lograron sobrevivir, se les impuso censura, cierres parciales y amenazas constantes", recordó el periodista Mario Aguilera.