Según su abogado Mark Burton, desde que llegó a Estados Unidos, Simón Trinidad ha tenido un trato "infrahumano", donde se le han negado sus más elementales derechos, como el acceso a un abogado de confianza durante el juicio. A eso se suma que actualmente, se encuentra bajo un régimen extremo de reclusión, que limita al máximo su contacto con el mundo exterior.