La desaparición de Julia Chuñil, dirigenta mapuche y defensora ambiental, evidencia racismo estatal. Pese a una escucha donde el sospechoso dice “la quemaron”, la Fiscalía ignora la prueba, investiga la filtración y criminaliza a su familia. El caso contrasta con la investigación expresa y prioritaria de otros de similar gravedad, como el asesinato de Ronald Ojeda, revelando una justicia dual en Chile.