Los riesgos actuales son evidentes; el peligro de una guerra nuclear no deja tranquilo a nadie y la decadencia del imperio también. Sin embargo, parece que el hecho que países grandes como China, India y Rusia estén en una misma posición para impedir locuras y no aceptar chivos expiatorios, podría despejar los temores de horrores y finalmente el hombre del saco pueda irse a su casa a dormir.