Jovino Novoa no es el primero ni el último que consigue salir jugando luego de ser condenado por la justicia. Acá otros emblemáticos casos en donde queda demostrado que delinquir en Chile siendo un gran empresario, ejecutivo o gerente de una marca con "prestigio", sacerdote influyente, dictador o hijo de un político es muy distinto a hacerlo como un ciudadano cualquiera.