La gira de Silvio Rodríguez en Chile reavivó su histórico vínculo, iniciado en 1972 por invitación de Gladys Marín e Isabel Parra. Con recitales agotados, encuentros con Bachelet y Boric, y una clase magistral de sus músicos en La Pintana, su arte reaffirma ser un símbolo de coherencia y resistencia cultural.