A partir de lo ocurrido en la revuelta de octubre de 2019, el colectivo artístico integrado por Sebastián Luco, Milena Vodanovic, Paloma Amaya, Camila Robles e Isidora Pazols, se propuso crear una colección de 300 ojos en cerámica gres, con el objetivo de visibilizar y denunciar las mutilaciones oculares como forma sistemática de vejación a los Derechos Humanos en Chile.