En la víspera de cumplir la mayoría de edad, Cristóbal (Ítalo de la Cruz)—un adolescente que ha transitado desde la infancia por el sistema penal— irrumpe sorpresivamente en la casa de Carolina (interpretada por la propia Larissa Contreras), la abogada defensora que lo ha representado desde que tenía 9 años. Así, lo que comienza como una invasión doméstica, pronto se transforma en un intenso duelo verbal que obliga a ambos a enfrentar sus respectivas creencias y a asumir —brutalmente— aquello que inevitablemente los une: una profunda soledad.