De acuerdo a los testimonios recibidos por la Comisión Rettig, el día de los hechos, el automóvil de Joaquín Espinoza Ojeda sufrió un desperfecto en una calle de Antofagasta, deteniéndose para tratar de repararlo. En ese momento, y cerca del lugar en que se hallaba estacionado, chocó un jeep militar con una camioneta, accidente del cual se responsabilizó a la víctima, llevándolo detenido a la Intendencia, donde fue torturado y posteriormente ejecutado con disparos en la cara.