El saqueo y profanación de tumbas ocurre constantemente en los cementerios prehispánicos del norte de Chile, donde las tumbas son alteradas gravemente, siendo robados restos óseos humanos o usadas como baño o basurales, asevera la antropóloga Francisca Santana. Se han utilizado incluso huesos para escribir nombres de personas en las laderas de los cerros.