"Debemos ser claros: las imágenes sexualizadas de menores creadas o manipuladas por herramientas de IA constituyen imágenes de abusos sexuales de niños y niñas. Los abusos cometidos mediante 'deepfakes' siguen siendo abusos y, aunque las imágenes sean falsas, el daño que causan es absolutamente real", recalcaron desde Unicef.