Tras conocerse el resultado de la votación en el Parlamento israelí, el ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, quien impulsó el proyecto, comenzó a repartir 'baklava' un dulce que en la región suele asociarse con celebraciones. «La ley de la pena de muerte no solo es una medida moral y justa, sino también fundamental para la seguridad del Estado», afirmó.