El problema de agenda no es solo técnico, sino de agenciamiento, lo cual implica que si el agente no es pertinente se socava el lindero y deslinde auto trazado, el eterno retorno a cometer errores no forzados, en este fango, no solo lo pueril se vuelve costumbre, lo cruel es que se provoca dificultad y aquello puede dar vuelta a interlocutores, al quedar de espaldas se trapica el proceso… y se retrocede.