El lugar tiene una atmósfera clásica de décadas pasadas, con una decoración bien pensada, murales de ladrillo a la vista, libreros con discos y algunos títulos, cómodos sofás de terciopelo en forma de curva, velas y luces cálidas tenues, además de un pequeño escenario con elegantes cortinas que alberga distintas bandas de jazz o blues durante casi todos los días.