Bajo la aparente “normalidad” de la relación entre Venezuela y Estados Unidos, subyace una manifiesta asimetría de poder. Incluso comentaristas de los principales medios de comunicación internacionales enmarcan sus análisis señalando la proverbial presión estadounidense sobre la presidenta interina Delcy Rodríguez y, por extensión, sobre todo el movimiento chavista. Dicho movimiento, fundado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro, se ha unido ampliamente en torno a ella.