Se trata de 565 artefactos, objetos y piezas de oro escitas que fueron prestados al Museo Allard Pierson de Ámsterdam, en Países Bajos, a través de un contrato, a inicios de 2014, negándose luego su devolución "hasta la desocupación de Crimea" por parte de Rusia. Desde el punto de vista ruso, se ha ejecutado un "flagrante robo de un patrimonio cultural", perteneciente históricamente a 4 museos de Crimea y que tienen "un incalculable valor, siendo algunas más que milenarias, en antigüedad, y únicas".