En el Magreb, la política exterior liderada por el rey Mohamed VI ha consolidado una doctrina geopolítica claramente orientada a presionar a España en particular y Europa en general, con el tema migratorio. Frenando o catalizando los flujos migratorios en dirección a Europa. Utilizado por Rabat como un resorte estratégico de negociación. Los inmigrantes, en este escenario, no son personas con sueños y anhelos, son simplemente monedas de cambio.