La niña venía de cotizar telas con su hermana mayor para el vestido que usaría en su graduación de 8° básico, cuando ambas quedaron atrapadas en medio de una manifestación en La Cisterna. Producto de la agresión del carabinero, perdió totalmente la visión de un ojo y quedó con el 75% en el otro, lo que le acarreó retrocesos en su aprendizaje y ser víctima de bullying escolar, registrando hasta la fecha problemas para dormir y otras secuelas psicológicas.