En este marco de perversidad, muerte y Holocausto generalizado, el supuesto plan de paz para Palestina se presenta como una jugada de la alianza imperial sionista, que, en momentos de extrema debilidad política del régimen sionista, busca algo que le permita insuflar aire frente a un mundo que sitúa a la sociedad israelí en el sitial que merece: una entidad paria, donde no queda duda del carácter terrorista de su ejército y colonos paramilitares.