El IPC de abril de 2026 sorprendió con una fuerte alza de 1,3%, impulsada principalmente por combustibles, transporte y servicios básicos. La gasolina subió 25,3% y el diésel 45,7%, encendiendo alertas sobre mayores costos para hogares, transporte público, alimentos y cadenas productivas, en un escenario de creciente presión económica sobre la ciudadanía.