Resulta evidente que la restricción de la venta global de armas a la Federación de Rusia es uno más de los intentos hipócritas de dominar absolutamente el mercado armamentístico mundial por parte de EEUU. Mientras, Moscú defiende su derecho soberano a exportar armas como parte de su economía y alianzas estratégicas, propias de los acuerdos entre países, sin prohibiciones más allá de aquellas que los propios tratados internacionales establecen.