Entonces, no vamos a devanarnos los sesos únicamente intentando determinar por cuál candidato hemos de marcar las preferencias, sino vamos a poner en duda si acaso votar es o no el sistema más idóneo para la sociedad que nos gustaría existiera, si acaso existen o no alternativas a aquello y cuáles serían éstas, si la ‘voluntad colectiva’ que se busca representar es una ficción nuestra o nos fue impuesta por el sector dominante de la sociedad; si, de existir esa voluntad, es esa la única manera de cómo habría de expresarse o no, en fin.