La extrema derecha gobernante intentará instalar sus propios criterios de evaluación. Querrá que hablemos de "carácter", de "orden", de "confianza de los mercados", de "control migratorio". La izquierda debe tener la claridad para no caer en esa trampa y para insistir, una y otra vez, en lo que realmente importa: ¿Mejora o no mejora el nivel de vida de la mayoría?