El festín de los patrones no es un evento visible, ni menos abierto. No hay brindis públicos ni discursos grandilocuentes. Es más discreta: se juega en porcentajes tributarios, en artículos de ley, en reformas que se presentan como técnicas. Pero sus efectos son muy concretos. Se traducen en quién gana más, quién gana menos, quién tiene margen y quién no.