Equipo liderado por Brian Burnett, especialista en casos de sobredosis seguidas de traumatismos por arma de fuego, llegó a la conclusión de que el vocalista de Nirvana habría sido confrontado "por uno o más agresores que lo forzaron a una sobredosis de heroína para incapacitarlo, antes de que uno de ellos le disparara en la cabeza, le colocara el arma en los brazos y le dejara una nota de suicidio falsificada".