"Lo singular de Octubre no fue únicamente la magnitud de las protestas. Fue la aparición de una nueva manera de interpretar la realidad social chilena. Durante semanas, el endeudamiento, la precarización laboral, las bajas pensiones, las desigualdades territoriales y la mercantilización de derechos dejaron de ser experimentados como problemas individuales o sectoriales para comenzar a percibirse como expresiones de una misma configuración histórica".