"Como se venía advirtiendo, la ley de 2023 promulgada por Boric, “defensa propia privilegiada” y “peligro inminente” son el corolario al dispositivo de guerra que Piñera y la derecha activaron en 2019 contra el “enemigo poderoso”. Funcionaron como el escudo y aval perfecto para presentar al verdugo policial como la víctima de la violencia y, a la vez, encarnación del orden y el sacrificio necesarios, mientras que, Gatica y quienes como él quedaron marcados para siempre por la violencia de Estado, son el enemigo público".