"Chile no puede seguir abordando la neurodivergencia como un asunto parcial o exclusivamente educativo. Necesitamos una Ley Neurodivergente Integral, que reconozca todas las condiciones, garantice diagnóstico y tratamiento oportuno, financie terapias, forme a docentes y funcionarios de salud, promueva la inclusión laboral, incorpore la salud mental como eje central y, por encima de todo, coloque a las familias en el corazón de la política pública", planteó la postulante al Parlamento.