Esta ciudad -San Fernando- no aparece en los discursos del Gobierno como lo que es: un territorio donde el Estado no es un debate ideológico, es la única ambulancia disponible, el único psiquiatra accesible, el único camino posible hacia algo mejor para cientos de jóvenes que nacieron sin apellido de poder. Y ese Estado, hoy, está siendo desmantelado en silencio con firma y fecha mientras en La Moneda se habla de responsabilidad fiscal.