"Hemos incrementado un 300% más o menos el pedido de comida de la gente. La gente obviamente perdió su trabajo y, con vergüenza, viene a la fila, retira alimentos, retira comida, retira lo que nosotros le damos. Es algo que no nos pasó nunca", señaló Leonardo Fabián Álvarez, uno de los encargados de esta olla popular.