El uso de biomarcadores epigenéticos localizados en sangre permite la detección de enfermedades mentales provocadas por perturbaciones negativas del entorno, sufridas a edades tempranas, tal y como han publicado investigadores de la Universidad de Columbia. Esto implementa el diagnóstico de psicopatologías y posibilita que la terapia epigenética esté a la vuelta de la esquina.