El problema es que, lejos de mejorar, la corrupción y los fraudes se han hecho cada vez más comunes y profundos. Tal es así, que la situación actual en el que se encuentra el Estado del tardopinochetismo, ya es muy difícil de remediar. El ejemplo más palpable del deterioro moral, ético, político y social del país, lo representan los socavones de Viña del Mar–Concón. Y, mientras tanto, todos mirando p’al cielo, pero los socavones están en el suelo (en la realidad verdadera).