Estudiantes de la escuela de Lliuco, localidad a 17 kilómetros de Quemchi, Chiloé viven una vida lejos de la tecnología y el boom de los juegos de los celulares inteligentes. Su profesor explica cómo han logrado salir adelante a pesar de que se les quemó el colegio y el taller donde realizan verdaderas obras de arte.