Luego de un siglo de prospecciones en los salares del desierto de Atacama buscando yacimientos con una buena ley, en 1969 geólogos chilenos dieron cuenta de altas concentraciones de potasio, junto a litio, boro y rodio, entre otros minerales, en el Salar de Atacama. Infirieron incluso la existencia de 40 mil toneladas de litio y 400 mil de potasio por metro vertical en el núcleo del acuífero. Hoy Chile es el noveno productor de dicho fertilizante en el mundo. La base de dicha industria fue un programa de investigaciones sobre sales de Corfo.