El primer Chile reconoció la soberanía mapuche al sur del Biobío mediante tratados y símbolos como su primer escudo. Tras 1860, impulsada por intereses extranjeros, una violenta expansión quebró los pactos, proceso a base de sangre y fuego que finalizó a fines del siglo 19, despojando más del 90% del territorio mapuche., deuda y herida que sigue sin ser reparada.