El Gran Gendarme de la Humanidad enfrentará elecciones este año para escoger a un ladrón y degenerado o a un hipócrita y genocida como lo son Trump y Biden. Por algo, en el viejo continente los que ganan las elecciones son ahora los partidos neonazis y fascistas, estimulados por la doble moral y la corrupción de socialdemócratas y democratacristianos. Es la hora de los oportunistas y caudillos.
Por lo menos esta señora sabe que existen otros lugares en el mundo en que las personas son diferentes y no hablan inglés. Y tampoco va a confundir a México con Egipto ni dirá que todos los migrantes son criminales, pues sus padres fueron migrantes.
Los cubanos decidieron participar como Tercer Estado en la demanda de Sudáfrica contra Israel ante la CIJ, para exponer la transgresión de la Convención sobre el Genocidio.
El problema de Chile no es que a Boric ‘no le guste personalmente Putin’, como él confesó hace unos días en Suiza. Ni siquiera que sienta admiración por Zelenski, hasta que pueda parecerse en algo a él. Aquí el gran lío está en la traición.
Calificar de «conflicto interimperialista» a la guerra defensiva rusa contra la OTAN en Ucrania, sin conectarla con la resistencia palestina y con el resto de guerras que azotan al mundo, es muestra de ignorancia supina, como mínimo.
¿No convendría más que nuestras autoridades visitaran y alentaran acuerdos con los países que hemos sido arrasados por el ultracapitalismo, el neoliberalismo y neocolonialismo? ¿En vez de asistir a esos invariables besamanos a los mandamases y monarcas del Viejo Mundo?
Mientras el marxismo más internacionalista y libertario siempre tendió puentes hacia el anarquismo, ha sido el marxismo autoritario el que se ha prestado para coqueteos o confusiones con el nacionalismo y el fascismo.
Las guerras injustas necesitan mentiras que sostengan los fanatismos sumisos al amo, y el amo no es otro que la imagen del capital como un fetiche todopoderoso e impredecible, introyectada en la estructura psíquica.