La cuestión de Groenlandia, si bien está pensada para fortalecer aún más las capacidades económicas y militares de Estados Unidos frente a sus adversarios principales, es evidente que esta coyuntura también repercutirá fuertemente en Europa, al igual que lo que ocurre actualmente con la guerra en Ucrania, cuestionando fuertemente la lógica de la alianza atlantista y seguir empujando a Europa hacia el plano de la irrelevancia política y la crisis económica.